10 de septiembre de 2013

Colección Edu y sus cosas

Esta es una colección de breves cuentos infantiles visto a través de los ojos de un pequeño grandullón. A través de sus experiencias vividas con sus peculiares amigos y rodeado de una inesperada Magia, descubrirá poco a poco cómo SER PERSONA. 


La historia de  una joven pelota que descubrió  que la magia para conseguir la felicidad, no era otra que ser usada y compartida para llegar finalmente a ser como su vieja amiga.

Edu y su pelota 


Érase una vez un joven niño que tenía una pelota. Mientras la sostenía entre sus manos pensaba que era especial. ¿Por qué?.- preguntó la pelota-. Pues eres especial porque me la ha regalado mi papá. 

Los dos pasearon por el patio. La pelota era feliz con su nuevo amigo. Había esperado mucho tiempo en una estantería, hasta que una tarde un padre la vio. Y ahora estaba alegre cuando su amigo la hacía botar. 

- ¡Oye! , me vas a hacer un chichón... ¡Eres muy fuerte! Pero de qué te sirve si juegas solo. 

El niño se quedó pensando debajo de un árbol. Tenía la pelota entre sus manos. La abrazaba con todas sus fuerzas. 

-¿Qué te pasa amigo? ¿Por qué solo quieres jugar conmigo? Es más divertido lanzarme contra otros botines. Venga, vamos a buscar a tus amigos. 

Pero el niño la agarró con tanta fuerza que la joven pelota no podía ni respirar. Se levantó de mala gana y se fue a su casa. La pelota se quedó muy  triste. 

Al día siguiente, su joven amiga, estuvo todo el tiempo en lo alto de la estantería. Desde allí veía tras la ventana jugar a los demás niños del patio. Corrían juntos y se lanzaban una vieja pelota uno a otros. 


-¡Venga, bajemos al patio! ¡Cógeme!

El niño, finalmente, metió a la joven pelota en una bolsa y bajaron al patio. Para su sorpresa, seguía dentro de aquella bolsa. Tenía mucho calor y solo veía jugar a los niños y a su amigo con la vieja pelota. 

-Pero, ¿Por qué no juega conmigo? Y encima, ¡Me tiene encerrada!.- gritaba pero nadie la escuchaba... Eso creía ella. 

-¡Hola!  ¿Qué haces ahí? ¿No juegas? 

La joven pelota no salía de su asombro al ver delante de ella a aquella vieja pelota. Estaba sucia y medio rota pero era feliz. Y sin embargo ella no lo era.

- Hola, mi amigo no quiere sacarme. Y no lo entiendo. Tengo mucho calor aquí dentro. Estoy triste. Y ¿Por qué eres tan feliz? Si no estás nueva y brillante como yo.
- Estoy feliz porque mi amigo me saca a jugar. Se la trajo Melchor y desde entonces no he dejado de botar. Y lo que más me hace feliz es que me comparte con sus amigos.
- Pues yo creo que siempre estaré brillante y nueva. Estoy muy triste. 
- Yo creo que sé lo que pasa en esta historia. Soy vieja y me han usado ya mucho. ¡En mi hogar hay tres niños! 
-¿Y qué me pasa?
- Te lo voy a contar. Hay niños, buenos, que quieren jugar y llevar siempre la delantera. Os he visto jugar otras tardes en este patio y él estaba feliz pero cuando otros niños te cogían y querían dirigir la situación, tu joven amigo se enfadaba. Entonces, su protagonismo te llevaba de nuevo a la estantería. Cuando tú estás en el campo quiere llevarte él siempre, ¿no te da cuenta?
- Pero eso no puede ser. ¡Tengo que ser compartida!¡ Para eso me han creado! ¡Yo quiero estar vieja y rota como tú!
-Vaya, ¡Gracias!

Las dos se reían juntas y felices sin sospechar que el joven niño por arte de Magia, las observaba escuchando lo que se decían. 

- ¿Qué es esto?- preguntaba sorprendida la joven pelota. 
-Es una lágrima. Mira para arriba. 

Sintió un abrazo, una caricia, la miraba con entusiasmo. Veía la sonrisa comprensiva de su amigo. La cogió y le dio un beso y.... ¡Ay!, ¡No me lances tan fuerteeeeeeee!  

Con los ojos muy abiertos y media dolorida fue rozando un botín tras otros.-
 ¡Ay!... ¡Ay!


Ya soy FELIZ


"Y colorín colorado este cuento se ha acabado". 

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                 Imagen sacada de Google 


ByMamis



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